El acero laminado en frío es el material básico más utilizado para armarios industriales y ofrece una excelente rentabilidad. Tiene propiedades de material uniformes, alta resistencia y es fácil de estampar y doblar. Se puede personalizar con diferentes espesores y formas según sea necesario. Después del tratamiento de la superficie, como pulverización y galvanoplastia, puede proporcionar un cierto grado de resistencia al óxido y la corrosión, y su costo es mucho menor que el del acero inoxidable y la aleación de aluminio.
Armarios industriales Los modelos más utilizados son los de acero inoxidable 304 y 316. El acero inoxidable 304 tiene buena resistencia a la corrosión atmosférica y del agua dulce, mientras que el acero inoxidable 316, con la adición de molibdeno, tiene una mayor resistencia a la corrosión por ácidos, álcalis y agua de mar, así como una alta resistencia mecánica y resistencia a la deformación, lo que resulta en una larga vida útil. Sus desventajas incluyen mayor costo, mayor dificultad de procesamiento y mayor peso, lo que es desfavorable para el manejo e instalación del equipo.
El material de aleación de aluminio también proporciona un cierto nivel de protección. Su densidad es sólo aproximadamente un tercio de la del acero, lo que lo hace liviano y fácil de manejar, instalar e implementar en exteriores. También tiene buena conductividad térmica, lo que ayuda a disipar el calor de los componentes internos. Después de anodizar la superficie, su resistencia al óxido y a la corrosión mejora significativamente, y su apariencia y textura también son superiores. Las desventajas son que su resistencia mecánica es menor que la del acero y el acero inoxidable, su resistencia al impacto es más débil y es propenso a deformarse debido a impactos fuertes y prolongados. Su coste también es mayor que el de las placas de acero laminadas en frío.
Los materiales plásticos de ingeniería comúnmente utilizados incluyen ABS, PC y nailon. Tienen excelentes propiedades de aislamiento, previenen eficazmente los riesgos de descargas eléctricas y son resistentes a ácidos, álcalis y disolventes orgánicos. Son livianos, fáciles de procesar, de precio moderado y poseen cierto grado de dureza, con mejor resistencia al impacto que materiales frágiles como el vidrio. Los escenarios aplicables incluyen principalmente equipos que requieren un alto aislamiento y que operan en ambientes suaves (sin fuertes impactos ni altas temperaturas).
En resumen, la selección de materiales para cerramientos industriales requiere una evaluación integral basada en cuatro dimensiones centrales:
En primer lugar, el entorno de trabajo, para determinar la prioridad de la protección material; en segundo lugar, los requisitos del equipo, teniendo en cuenta el peso del equipo, las necesidades de disipación de calor de los componentes internos y los requisitos de aislamiento para seleccionar materiales con resistencia, conductividad térmica y propiedades de aislamiento coincidentes; tercero, procesamiento e instalación, considerando la complejidad de la estructura del cerramiento y la dificultad de manejo e instalación, considerando también la procesabilidad del material y los requisitos de ligereza; y cuarto, presupuesto de costos, equilibrando el costo del material y la vida útil del equipo mientras se cumplen los requisitos de protección y uso, evitando la sobreselección o la subselección.